jueves, 2 de enero de 2014

La histeria de la historia


Si bien los años que llevo en mis espaldas no son para nada comparables con mucha gente adulta, me he tomado el tiempo de reflexionar a lo largo de mis jóvenes 19 años, y obtuve algunas conclusiones que tal vez resulten interesantes para cualquier lector.
En primer lugar, soy un apasionado de la historia, por lo que estoy constantemente investigando e ilustrando mi noción sobre los hechos, por supuesto, absolutamente limitada a mis tiempos, pero trato de ingeniármelas para diagramar de qué manera se ha llegado al estado actual de las cosas. Este efímero granito de arena en los inmensos relojes de la historia, es el complejo desenlace de innumerables e inimaginables hechos ocurridos a lo largo de la vida de la tierra.
Hoy, 2013, casi 2014. Debemos entender de que es simplemente un accidente que establezcamos estos dígitos como una forma de medir el tiempo, ya que es absolutamente arbitrario y “anti-natural”, o mejor dicho, artificial, hecho por el hombre, aunque esto no significa que no sirva, simplemente remarco que es invento de nuestra especie. Investigando, leyendo, escuchando y analizando más que nada, llego a la conclusión de que los hechos que llamamos “historia” cumplen diversos ciclos, comparables a los que se presentan en la vida misma.
Si uno frena dos segundos su marcha, y piensa en frío… nos damos cuenta de que hace meses sentíamos estar “arriba”, y hoy estamos “abajo”, o viceversa, en la vida en general, en el amor, el trabajo, el estudio, en lo que sea, hubo cambio de roles. Puedo asegurar de que en un periodo de tiempo (el tiempo no es propio de nuestra conciencia) la vida vuelve a esta constante montaña rusa de subir y bajar, de avanzar y retroceder. No hay una verdad asegurada para todos en general, simplemente doy mi experiencia que, hasta ahora, se ha repetido en todos los casos en los que se aplicaron. Los cambios a lo largo del tiempo que suceden en nuestra vida son comparables con las variaciones de velocidad y altura de una montaña rusa, o de un subi-baja común y corriente de una plaza. Son ciclos que se cumplen, círculos… como en la historia misma.
Y todo esté presente no sería de esta manera si algún pequeñísimo componente no hubiese sucedido anteriormente. Parece lógico lo que digo pero prefiero dejarlo claro. No estoy exactamente seguro de que si las cosas suceden por que deben suceder, me cuesta creer que esta preestablecida nuestra vida, pero hay argumentos que tiran para el lado de que todo está escrito… y otros más racionales que implican que nuestra vida es una hoja en blanco y la vamos haciendo nosotros. Estoy más de esta última postura, creo que nuestro presente es un desencadenante de decisiones internas y externas que confluyen en lo que llamamos lisa y llanamente: “hoy”.
Retomando la histeria de la historia, creo que a lo largo de los sucesos conocidos mundialmente se ha dado la particularidad de que factores como lo que llamamos vulgarmente “suerte”, “destino”, o como usted prefiera, han sido partícipes importantes de los grandes hechos de la humanidad. Es decir, no todo sucedió como algunas personas quisieron, sino que sus planes se vieron siempre modificados, en mayor o menor medida, por las influencias de lo que prefiero llamar como “histeria de la historia”, que es simplemente, esta conjunción de hechos que desembocan en que no todo lo que planeamos, realmente sucede. Sin la presencia de la histeria… tal vez Argentina no existiría como Estado, tal vez no hubiese quedado judío alguno en la faz de la Tierra, o tal vez nadie hubiera descubierto lo maravilloso que es el fútbol. Sin embargo, esta histeria de la querida historia hizo que estos hechos sean absolutamente contrariados, y crearon un escenario humano completamente distinto.
Lo lindo de la historia, y lo que me gusta, es que conociéndola, podemos intentar evitar los grandes errores que se cometieron tiempo atrás, y trabajar en pos de aprovechar y aplicar todas aquellas experiencias positivas que han marcado la línea de tiempo de lo sucedido hasta el momento.

Después de todo, la vida es como una hoja en blanco que se va llenando todo el tiempo. No tenemos líquido corrector, pero tenemos la capacidad de decidir por nosotros mismos cuales queremos que sean nuestras próximas jugadas. Esperemos que la historia no venga con histeriqueadas…