sábado, 24 de mayo de 2014

Periodismo de todos, para todos

Soy un estudiante común y corriente de tecnicatura en periodismo, pero me doy la licencia para imprimir ciertos juicios sobre lo hermoso que es el ser periodista. 


Creo que todos somos en parte periodistas, todos aquellos que buscan información y detalles, y a partir de eso generan su pensamiento crítico propio y su visión de la realidad, formando opinión. Todo ciudadano que use su sentido común y espíritu crítico por los sucesos está haciendo periodismo, está creando una visión de la realidad, en base a sus conocimientos. Y que lindo que todos compartamos lo mismo. Ahora, ¿para que estudio periodismo si pienso lo anteriormente descripto? Bueno, si bien todos podemos ser periodistas realizando esos pasos cotidianos de recepción, búsqueda y formación de info, creo que el que estudia periodismo lo hace para saber utilizar ciertas herramientas, datos, con mucha más profundidad crítica y académica que cualquier persona que no conoce estas alternativas. 

Sin embargo, el periodismo no debe CREERSE SUPERIOR, ni brindar información como si fuera la única fuente de la verdad, como si todos los seres humanos dependieran de las cadenas de medios, sino que (a mi humilde criterio) el periodista debe analizar los hechos, describir acontecimientos, profundizar y contextualizar las informaciones, con ALTURA periodística, pero jamás de los jamases con SOBERBIA periodística. Distinguir entre estos puntos es importantísimo para captar el contenido de mi discurso. Una cosa es la altura periodística, el conocimiento de los recursos visuales, audiovisuales, sonoros, gráficos, léxicos, y poder plasmar un mensaje coherente, sencillo, de interés general y de comprensión medianamente accesible, y otra muy distinta, es la soberbia periodística de utilizar términos, hechos, y todo lo detallado anteriormente para generar un contenido que no se deja leer, ver o escuchar, resulta inentendible y no aporta más que dudas al receptor. 

Todos somos periodistas, por hobby. Pero el periodista recibido debería demostrar y saber utilizar todos los recursos que su carrera le proporcionó para emplear en sus análisis algo más que sentido común, olfatear los temas que rompan con la agenda de los grandes medios, generar nuevas formas de comunicar, entretener y hacerse entender (creo que las dos últimas son bastante importantes y van de la mano). 

En fin, no soy más que un proyecto de periodista, pero con muchas aspiraciones de encontrar mi propio estilo, dentro de los marcos que anteriormente nombré: ser capaz de plasmar mensajes coherentes, sencillos, de interés general y de comprensión accesible, entretenidos y que tengan valor moral (hice trampa, recién agrego esto, pero es importante). 

La objetividad no existe. Podemos tender a la objetividad, pero el periodista no puede abstraerse completamente de sus pasiones, gustos, sentido, impulsos, memoria… diganme si alguien puede, y que nos dé a todos la fórmula. Mientras tanto, seamos responsables de lo que decimos y hacemos, hagamos pensar, pero antes pensemos nosotros en QUÉ decimos, CÓMO lo decimos, PARA QUÉ lo decimos, PORQUÉ lo decimos y sobre todo, A QUIÉN se lo decimos. 

Nicolás Leoni, 25 de mayo de 2014

Imágenes tomadas de búsqueda por "Google Imágenes". Ninguna es de mi autoría.